El odio me ha secado las palabras,
me inmoviliza y no me permite pensar.
El coraje ha congelado mis dedos,
los dedos con los que alguna vez toqué tu cara.
Exprimida, tal cuál viene la forma…
Labios resecos, de besar huecos.
El pecho se contrae y atrae veneno.
Escupo sangre, miel y hiel.
La furia no es adecuada,
la decepción es para los superiores,
la tristeza para los desvalidos
Y la frustración para nosotros, los dolidos.
Después dejo que pase el tiempo.
Permito que el calor de mi mente,
descongele lo inmóvil y
el aire tibio entre a mi sistema,
como el mejor analgésico.
Abro mis ojos y controlo mis ataques,
los ignoro.

no los ignores, transformalos..
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